12 dudas resueltas sobre el buen uso del secador

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1. ¿Por dónde tengo que empezar a secarme el pelo?

Comienza por aquellos puntos conflictivos (remolinos, nudos…); recuerda que dominar estos problemas tendrá difícil solución cuando tu cabeza esté totalmente seca. “Dar aire desde la parte superior e ir descendiendo. Después, inclina la cabeza hacia abajo y repite la operación”, sugiere Mamen Almela, peluquera y cofundadora de Green Hair Beauty.

 

2. ¿Debo retirar la humedad del todo antes de ponerme con el styling?

La regla general aconseja quitar un 80% más o menos con la toalla y con una pasada rápida de secador. “Si tienes el pelo muy rizado, puedes usar un difusor, pero es importante que el pelo no esté goteando”, señala Almela. Tampoco te pases de secado, porque esta herramienta tiende a encrespar este tipo de cabello. Por si acaso, ten cerca un spray para rehidratarlo.

 

3. ¿Me paso el peine mientras aplico calor o mejor utilizo los dedos?

Lo estarás haciendo bien si sigues esta premisa: “Desenreda los mechones con las manos mientras te secas la melena. Y levanta la raíz con el secador para dar volumen”, aconseja Sara Jiménez, estilista capilar de la Maison Eduardo Sánchez. Resumen: no cojas el atajo de cepillarte el pelo mientras te lo secas, ten paciencia. Evitarás dañar la fibra capilar y tu melena lo agradecerá.

 

4. ¿De verdad sirve para algo el botón iónico?

Aquí la explicación científica: los secadores con esta funcionalidad generan iones negativos que rompen las moléculas de agua para secar el cabello más rápido y sellar la cutícula. Y Jiménez añade: “Este botón es perfecto, sobre todo, para el cabello grueso, que se llena de electricidad estática. Con este se elimina el frizz y le aporta un extra de brillo”.

 

5. ¿Cuál es el cepillo ideal para el brushing?

Si tienes el pelo fino, elige el clásico redondo con gran densidad de cerdas naturales. “Los de pelo de jabalí –apunta Jiménez– pulen mejor este cabello y le dan brillo”. Si lo tienes grueso, usa un cepillo mixto, que mezcle fibras sintéticas para un mayor agarre. “Yo, para el pelo grueso, utilizo cepillos térmicos porque vuelven el cabello más manejable y no se estropea tanto”. Y ahora que ya tienes la herramienta adecuada, no te emociones y empieces a estirar los mechones como si fueran gomas de entrenamiento. Aplica la tensión justa y arrastra el cepillo con suavidad.

 

6. ¿Conviene utilizar una mousse?

Si quieres un resultado de profesional, sin duda. “El producto con sal es ideal para cabellos gruesos, pues crea textura, forma y movimiento. En cambio, para dar volumen a las melenas escasas y lisas es mejor aplicar una mousse. El pelo rizado no necesita nada de esto”, afirma la especialista de la Maison Eduardo Sánchez.

 

7.  ¿Es imprescindible ponerse un producto termoprotector antes de trabajar el alisado?  

La lógica hace pensar que sí, pero, en realidad, la mayoría de los productos de tratamiento ya incorporan dimeticona o ciclometicona en sus ingredientes; es decir, siliconas resistentes al calor. Entonces, ¿qué? Pues, en este caso, más es mejor, como puntualiza Jiménez: “Usar un protector de calor específico es imprescindible para tener a raya la temperatura del secador, que deshidrata y rompe el cabello. Estas fórmulas ayudan, además, a repararlo”.

 

8.  ¿Cómo hago para no freír el pelo?

Si más de una vez haz olido a chamusquina mientras te haces el alisado con el secador, no hay eufemismos que valgan: sencillamente, lo estás haciendo muy mal (SOS, pelo frito). Álex Aznar, estilista capilar y director de Dessange en Puerto Banús, nos da la clave: “Puedes utilizar la máxima temperatura que ofrece el secador, ¡pero siempre teniendo la precaución de no acercar la boquilla a menos de tres centímetros del cabello!”.

 

9. ¿De qué manera me las apaño con el flequillo?

Saber manejarse bien con estos pelitos de menor longitud te colocará como toda una experta en el dominio del brushing, pero esto exige largas jornadas de entrenamiento dirigido. Si todavía no te has hecho con ello, sigue las recomendaciones del responsable del centro de Dessange: “Es importante comenzar, en el primer secado, barriendo el flequillo de un extremo a otro. Siempre primero del lado para el que va a ir ladeado y cuando esté casi seco, hacer el brushing hacia el otro extremo. Para finalizar, péinalo hacia abajo. Y una última cosa: en el flequillo conviene utilizar cepillos planos y anchos, cuadrados u ovalados, y mejor de cerdas naturales”.

 

10. ¿Si quiero darle un aire ondulado, desde dónde debo enrollar el cepillo?

Eterno dilema: empiezo de arriba abajo o al revés. Aznar nos saca de dudas: “De la raíz a las puntas siempre, porque así se seguirá la dirección natural de las escamas del cabello. Y enrollando el pelo a una distancia de unos cuatro centímetros desde la raíz, lo suficiente para no quemar el cuero cabelludo. Si se quiere conseguir unas ondas naturales, rotas, es importante dejar la punta del mechón sin enrollar, a unos cinco centímetros”.

 

11.  El toque maestro… ¿o tal vez no?

¿Al final, me rocío con laca o mejor no hago experimentos de los que pueda arrepentirme? “Depende del cabello de cada persona. Yo, normalmente, aplico un tratamiento que contiene aceite de rosa y albaricoque, que ayuda a mantener el moldeado, o una laca orgánica con aloe vera (que hidrata el cabello), goma arábica (que fija sin ser pegajosa) y bergamota(que fortalece). Lo mejor es aplicarlos primero en las manos y extenderlos suavemente sobre el cabello”, apunta Almela. ¡Genial!, así nos evitamos los residuos y los mechones pegoteados que dan ese aspecto típico de señora de los 70.

 

12. Sueño con poder conservar el peinado toda la semana. ¿Puedo?

Lo he conseguido, un brushing perfecto, y ¡AHORA QUIERO QUE ME DURE! Con lo que me ha costado llegar hasta aquí, voy a hacer todo lo posible para no tener que volver a hacer músculo con el cepillo y el secador. Se me ocurre la siguiente estrategia: lunes, hago bíceps y creo el estilismo; martes, evito peinarme y hasta salir a correr para que no se me ensucie; miércoles, me pongo un poco de serum para darle vida al peinado; jueves (ya de perdida al río), acudo al champú en seco; y viernes, no que queda otra que pasar por agua y champú. Yes, we can!… “Pues, no, no es posible. Con la vida que llevamos es muy difícil mantener el cabello limpio (y, por tanto, el peinado) toda la semana. Es más, conviene lavarlo cada dos o tres días”, concluye Almela. ¡Mi gozo en un pozo! La próxima vez quizá pida cita en la peluquería

Fuente: Articulo de womenshealth.es/belleza

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